Agenda anticapitalista

Hacia la salida de la Unión Europea

13/03/2015

Álvaro Figueroa

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Tras las negociaciones de Syriza con el Eurogrupo en febrero, en medio de durísimas presiones por parte del sistema financiero, y tras la firma de un acuerdo entre ambas partes, toca hacer un balance.

¿Qué es lo que ha firmado Syriza? El propio Stathis Kouvelakis (miembro del Comité Central de Syriza), afirmaba que, en el acuerdo con el Eurogrupo, su partido, a cambio de la prórroga en la financiación, ha aceptado mantener intacto casi todo el Memorándum de Austeridad, lo que implica que los recortes y privatizaciones llevadas a cabo por Nueva Democracia y PASOK, deberán seguir adelante. Esto supone una dura derrota para Syriza que se había comprometido a acabar con la austeridad para pagar la deuda. Tal y como comenta Kouvelakis, será muy complicado que Syriza implemente su programa de “rescate ciudadano” cuando el ejecutivo se encuentra encadenado al marco establecido por la firma de este nuevo rescate. Esta restrictiva coyuntura donde se ha situado el gobierno griego se refleja muy bien en el siguiente extracto del acuerdo firmado:
“Las autoridades griegas se comprometen a abstenerse de cualquier desmantelamiento de medidas o cambios unilaterales en las políticas y reformas estructurales que podrían afectar negativamente a los objetivos fiscales, la recuperación económica o la estabilidad financiera, según la evaluación de las instituciones.”

Pero, ¿por qué motivo ha firmado Syriza este pacto tan desventajoso para el pueblo griego, cuando se habían comprometido a no seguir por este camino neoliberal? Entender las razones implica, por un lado conocer el desarrollo de la filosofía del partido de Tsipras en lo que a la posición de Grecia en la Unión Europea se refiere y, por otro, aportar algo de luz acerca de los antidemocráticos mecanismos con los cuales los grandes bancos alemanes y franceses, a través de la Troika, obligan a los países miembros a aceptar políticas profundamente antisociales.

Con respecto al primer punto, se ha venido viendo cómo Syriza había decidido adoptar por una opción de ruptura con la austeridad al mismo tiempo que permanecía en la Unión Europea. Esta actitud, implicaba confiar en la buena disposición de los poderes financieros e industriales europeos, esperando que reconocieran la legitimidad de las decisiones de un gobierno griego elegido democráticamente. Pero, tal y como comenta René Behouty en su artículo titulado “los griegos y la Unión Europea”, dicha actitud no tiene en cuenta la verdadera realidad del marco europeo; una realidad dominada por los grandes poderes financieros que, a través de una moneda única y del control de buena parte de los mecanismos de financiación de los países miembros, dictan la agenda económica, política y social de dichos países, y especialmente de los situados en la periferia.

De este modo, la aguda fuga de capitales de Grecia (al no querer el gobierno heleno nacionalizar sus bancos) y el cese de la financiación a los bancos griegos por parte del Banco Central Europeo (como medida de presión durante las negociaciones) han terminado poniendo de rodillas al gobierno griego, el cual se ha visto obligado a firmar un Memorándum de Austeridad que mantiene el 70 % de las medidas que habían aplicado los gobiernos anteriores.

Sin embargo, este duro golpe a la izquierda griega, no debe hacernos perder la esperanza a quienes buscamos trascender el capitalismo y lograr un sistema más justo. Todo lo contrario, ahora sabemos que la vía de permanecer en la Unión Europea no sirve si queremos abandonar las políticas de austeridad en la periferia europea. Hemos de presentar una opción rupturista que implique un mayor control del sistema financiero (en aras de evitar la fuga masiva de capitales) al mismo tiempo que tendemos puentes con otros gobiernos que se oponen a la manera de actuar de la Unión Europea y de Estados Unidos. Muchos de los países de América Latina, por haber sufrido antes las políticas neoliberales, seguramente nos ofrecerán ayuda. La única salida realista para responder a las necesidades de la gente trabajadora es salir de la Unión Europea, y de la OTAN. UN debate clave ahora en Grecia, y también aquí.

Álvaro Figueroa es activista de En lucha en Córdoba

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