Agenda anticapitalista

20D: Por un cambio desde las calles

06/12/2015

En Lucha

7n_marcha_estatal_mg_085925

Las expectativas puestas en las elecciones generales del 20 de diciembre son enormes, pues van a suponer un cambio de ciclo parlamentario sin precedentes en régimen actual; son las elecciones del fin del bipartidismo.

Por un lado, este hundimiento ha sido ganado a pulso por la “vieja política”. Desde la segunda legislatura de Zapatero hasta hoy, han sido múltiples los recortes económicos y de derechos fundamentales que han sufrido los pueblos del Estado español. Recortes en buena parte consecuencia del rescate bancario efectuado con dinero público sin exigir contraprestación alguna. Recortes que han afectado sobre todo a las clases populares y especialmente a aquellos colectivos más oprimidos y discriminados en varios sentidos: las mujeres, la juventud, las personas migrantes, LGTBI, mayores, etc. Para más inri, hemos presenciado el afloramiento de innumerables casos de corrupción. No es de extrañar que la mayoría de la sociedad identifique claramente a PP y PSOE como los responsables del incremento de las desigualdades y los múltiples dramas sociales y una parte significativa de esta les haya retirado su apoyo.

Los partidos emergentes y la herencia de las luchas

Por otro lado, la caída del bipartidismo es explicada como consecuencia del triunfo de unas nuevas políticas y políticos que prometen cambiar las cosas. La bandera del cambio, enarbolada por todo aquel que no reside hoy en La Moncloa, es especialmente reivindicada por los llamados “partidos emergentes”, y eso que el que cuenta con mayor intención de voto de ellos lleva años haciendo exactamente la misma política que el PP en Catalunya. Sin duda, la incesante aparición en los medios de comunicación de las y los representantes principales de estos partidos ha contribuido a generalizar argumentos que han ayudado a agudizar las contradicciones de los que ya estaban en el ruedo. De este modo han tenido éxito a la hora de canalizar el malestar de muchas personas que dejaron de creer en los partidos tradicionales.

Ciudadanos se ha labrado un gran espacio político en el centro con un apoyo descarado de los poderes económicos y los grandes medios de comunicación. Su propuesta representa más bien el miedo a una confrontación con el marco europeo y los mercados y una aparente regeneración democrática en un momento en el que empieza a crecer el optimismo hacia la recuperación económica. Pero son las propuestas de izquierdas las que recogen las esperanzas de la gente progresista más sufrida y/o consciente de las múltiples crisis (económica, social, ecológica, democrática, de violencia machista, etc) que nos golpean y amenazan nuestro futuro.

Llegado este punto merece la pena no perder la perspectiva y echar la vista atrás en el tiempo para ver qué papel hemos jugado la gente de abajo, y especialmente las personas activistas, en este polifacético tablero que llaman política. Tanto Unidad Popular (UP) como las propuestas en la órbita de Podemos se han construido recogiendo lo sembrado el campo de la indignación, la lucha por los servicios públicos, por el empleo y contra los ataques a las libertades y los derechos. El eje del mensaje de estos partidos ha sido la afirmación de representar tanto al movimiento del 15M como a las mareas y luchas laborales que crecieron al calor de este. Así pues, no podemos olvidar que fue la lucha popular la que conquistó este terreno del cambio.

La ausencia de una propuesta rupturista

Las demandas surgidas de las plazas hablaban desde la radicalidad de democracia real y justicia social. Por el contrario, si analizamos las propuestas electorales presentadas son muchas las carencias que estas plantean para aquellas personas que no renunciamos a transformar completamente la sociedad. La apuesta por la regeneración y no por ruptura con régimen del 78 es un rasgo generalizado. En el actual contexto de islamofobia y guerra imperialista, es básica la oposición al la pertenencia a la OTAN así como a la pertenencia a la insolidaria UE fortaleza que deja morir a las personas refugiadas en sus puertas y a un Euro al servicio de la casta económica (grandes accionistas, banqueros, etc.) y en perjuicio de las clases populares europeas. Es también imprescindible decir que no debemos pagar una deuda ilegítima que impide el mantenimiento de los derechos sociales más básicos. Tampoco es posible defender un proceso constituyente que parta del statu quo del régimen heredero del franquismo sin garantizar previamente la autodeterminación de los pueblos y la no subordinación de sus propios procesos constituyentes, más si cabe ante la explícita voluntad soberanista mostrada por gran parte del pueblo catalán en las calles y las urnas.

Más allá del los aspectos programáticos, una candidatura que aspire a cambiar las cosas se tiene que basar en una construcción desde la base y una fuerte democracia interna, características ausentes tanto en un Podemos que se ha vuelto enormemente vertical y burocrático como en una UP dominada por los vicios del aparato de IU. Por estos motivos desde En lucha no consideramos a ninguno de estos proyecto como un referente.

Votando con compromiso

Pero, pese a lo dicho, somos conscientes que para mucha gente que se empezó a politizar en las calles la participación en Podemos ha supuesto su primera experiencia en una organización política; pues en Andalucía, Madrid y Mallorca hemos participado a su lado en este proceso. Y pese a que varias de estas personas se han ido distanciando por el giro centrista y verticalista de la dirección, son muchas las que aún siguen pensando que merece la pena apoyarlo o incluso seguir empujando desde sus filas para que no se cierna el desánimo y para poder lanzar un nueva arremetida hacia la izquierda una vez haya pasado la presión electoralista actual.

Es por estas personas activistas de base por las que pedimos el voto por Podemos, como un aval sincero a los principios e ideas que no hace tanto las llevaron a dar un paso adelante y empezar a trabajar en los círculos. Igualmente, aprovechamos para reconocer a muchas personas que con la misma voluntad de cambio han participado en el proceso de UP.

Matizando esta posición general, la diferenciada realidad nacional de Euskal Herria nos lleva a defender el voto por Bildu y a reconocer especialmente activismo anticapitalista comprometido presente en Sortu. Lamentamos la decisión de la CUP-CC de no presentarse a estos comicios, organización que ya es un referente anticapitalista en todo el Estado y de la que nos enorgullecemos de formar parte en Catalunya.

Forjando en las luchas la unidad popular

Volviendo a la construcción política, merece la pena recordar el debate en torno a esa piedra filosofal que para las izquierdas es la unidad. Desgraciadamente este tipo de discusiones se suelen plantear en términos electoralistas sin tener en cuenta lo que conlleva articular de abajo arriba una alternativa capaz de hacer frente al enorme reto que representa construir una sociedad realmente diferente, libre de injusticias y opresiones. Desde luego no serán los pactos de despacho los que lograrán esta unidad.

Desde En lucha, aunque no renunciamos a la construcción de candidaturas unitarias, somos muy conscientes del difícil encaje que existe entre los distintos procesos y culturas organizativas de las diferentes formaciones así como de la dificultad que supone incluir propuestas claramente rupturistas bajo las presiones electoralistas que se dan en este terreno hostil que es la democracia representativa. Por eso pensamos que es fundamental construir esa unidad que siempre suma, la unidad que se forja entre las y los activistas de las diferentes organizaciones en la construcción los movimientos sociales y las luchas. La luchas laborales, la lucha contra los desahucios, las marchas de la dignidad, las marchas contra la violencia machista, la lucha contra la guerra imperialista… son las verdaderas herramientas que empoderan al pueblo y transforman en su caminar las ideas de la sociedad.

Aún queda muchísima gente dispuesta a involucrarse en transformar completamente esta sociedad. Solo si somos capaces de construir una unidad popular cimentada en la acción desde abajo de la gente seremos capaces de superar el sistema. Solo involucrándonos activamente en las luchas, sin sectarismos ni instrumentalizaciones, podemos hacer que estas avancen y logren victorias. Más que con tu voto, es con tu lucha en tu barrio, centro de trabajo o estudio, donde nace y se conquista el cambio.

Formulario de suscripción

Rellena este formulario si quieres suscribirte a alguna de nuestras publicaciones.

Periódico En Lucha y revista La Hiedra - 25€ / año
Periódico En Lucha - 15€ / año
Revista La Hiedra - 12€ / año

×