Agenda anticapitalista

11S: Ganar la independencia para impulsar la ruptura

17/09/2015

En lucha

Un año más la Diada ha vuelto a ser masiva, y un año más abrirá una nueva etapa en el proceso de ruptura con el estado español y el régimen del 78. De hecho ha comenzado una campaña electoral cuyo resultado no sólo tendrá una traducción parlamentaria sino que marcará profundamente el futuro del movimiento de liberación nacional catalán.

Las piezas están situadas. Tanto la negativa del estado español a permitir el ejercicio del derecho a la autodeterminación del pueblo catalán, como la incapacidad del ejecutivo de CiU, apoyado por ERC, de organizar un referéndum desobediente, han desembocado en unas elecciones donde los diferentes partidos y coaliciones sitúan sus discursos alrededor del sí y el no a la independencia de una parte de la nación catalana. Sin embargo el eje social (dialéctica entre clases) plasmado en los recortes de Mas, las privatizaciones o la corrupción, no deja de tener relevancia, y de hecho será determinante en todo el proceso.

Junts pel Sí se configura claramente como un frente nacional clásico, caracterizado por la presencia de gente proveniente de las izquierdas con gente conservadora. Un espacio con discursos contradictorios articulado en torno a la idea de independencia y una hoja de ruta que como mínimo se puede calificar de dilatoria. Un espacio también que se conforma de alguna manera como la salvación de CDC a costa de ERC, de la ANC, de Òmnium …

El frente españolista conformado por PP y Ciudadanos niega rotundamente el derecho de autodeterminación y atiza la confrontación entre catalanas de diferentes orígenes (desgraciadamente parece que Podemos se suma a este carro), a la vez que pelean mutuamente con la vista puesta en las generales. El PSC y Unòn navegan a ambos lados de una tercera vía altamente improbable.

Catalunya Sí Que Es Pot, que en un principio se presentaba como alternativa a Juntos el Sí, no deja de perder gas por su posicionamiento respecto a la autodeterminación basada en una hipotética victoria de Podemos en las elecciones estatales y una posterior reforma constitucional. También por la tibieza en sus propuestas y planteamientos sociales, que convierten su campaña en un ensayo general de las elecciones que más les interesan, que son las estatales del próximo 20 de Diciembre. Este posicionamiento ha limitado, en parte, la capacidad del bloque de Unidad Popular de amplio alcance (como el que se planteaba en el manifiesto de la Crida Constituent) de disputar las eleciones a la derecha nacionalista.

Tras el 27S: la hoja de ruta desde arriba no nos sirve

Las encuestas nos dicen que Junts pel Sí será la fuerza más votada, y que la idea de la unidad, y la secuencia de “primero el estado, y luego ya decidiremos qué hacemos” hoy por hoy, es mayoritaria entre la gente que defiende la independencia. Este hecho junto con la indefinición de la hoja de ruta de Junts pel Sí marcan las tareas de la izquierda rupturista y anticapitalista articulada dentro de la candidatura de la CUP – Crida Constituent, tanto de aquí al 27S como posteriormente.

1ª tarea: Disputar la hegemonía

La declaración de Ripollet sintetiza meridianamente el camino hacia la ruptura situando el horizonte en un proceso de liberación de raíz popular que tenga como objetivo claro subvertir el orden establecido y las bases materiales de la sociedad, es decir, una democratización real y el reparto del trabajo y la riqueza.

Así, disputar la hegemonía a la derecha nacionalista significa tener un posicionamiento claro a favor de la independencia a la vez que mantener la independencia (valga la redundancia) como candidatura radicalmente contraria a los recortes, el neoliberalismos y la corrupción encarnadas tanto por Junts pel Sí como por los partidos dinásticos como PP, Unió y PSC y los neocons de Ciutadans. Debemos insistir y extender la idea de que no hacen falta unas negociaciones maratonianas previas a la de independencia, el mismo 27 por la noche, si gana el sí, se puede y se debe declarar la independencia. Y hay que decir también que Mas no debe ser Presidente, dado que CDC no es mayoritaria en Junts pel Sí y sobre todo porque es el presidente que más ha recortado en la historia moderna de la Generalitat

2ª tarea: Situar a la clase trabajadora en el centro del proceso

Estamos viendo cómo todas las candidaturas intentan hablar de cuestiones sociales, pensiones, sanidad, educación, vivienda etc …

Esto ocurre por un lado porque la crisis y los recortes han golpeado y activado a sectores muy amplios de la clase trabajadora y de pequeños comerciantes y autónomos, y resulta que este conjunto son la mayoría social. De tal manera que se hace buena aquella dicha; “Las elecciones se ganan con la mano izquierda pero se gobierna con la derecha”.

Por lo tanto la CUP-CC debemos argumentar y luchar no sólo para situar la idea de que es necesario un plan de choque social y revertir recortes, privatizaciones o romper con la deuda, el euro o la UE, sino situar los métodos de lucha de la clase obrera en el centro de la estrategia para ganar la independencia. La huelga, las ocupaciones como la de Telefónica Movistar, las movilizaciones sostenidas son la única vía para conseguir ganar una independencia que acabe con los desahucios, los despidos, que nacionalice la banca, las comunicaciones o el sector energético.

3ª tarea: Evitar a toda costa la institucionalización del proceso de independencia y ruptura

Desde el 15M pasando por las diferentes ILPs, como la de Soberanía Alimentaria, Educación, Vivienda, la Marea Blanca en defensa de la sanidad pública, la lucha feminista, por el cierre de los CIEs, experiencias como el Multireferèndum, las propuestas de la Red por la soberanía energética, de la Red de Economía Social y Solidaria, el movimiento LGTBI, UCFR y aún muchas más, los movimientos sociales, vecinales y sindicales han mostrado que el pueblo es capaz de autogobernarse y que no quiere un nuevo país hecho desde arriba y la derecha sino que el pueblo no sólo anhela un proceso desde abajo y la izquierda, sino que es capaz de hacerlo. Por lo tanto no se puede ni se debe fiar todo a la estrategia electoral ni a la aritmética parlamentaria. Movilizaciones como las de las #ILPsEnMarxa que tendrá lugar los días 18 y 19 de septiembre nos recuerdan que la fuerza electoral que tendremos la hemos conquistado previamente en los barrios y en los centros de trabajo.

En lucha

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